sábado, 5 de mayo de 2012




el paisaje cubano siempre ha sido motivo
de la creacion de los artistas de la plastica
de esta isla solidaria y libre.
  Aunque tengo cierta preferencia por
las figuras femeninas al pintar un paisaje
tengo la sensacion de caminar por los
 campos de mi país

jueves, 3 de mayo de 2012

Una niña distinta










 La fotografía indudablemente es un medio de expresion fabuloso, esta niña es mi amiguita yani, tiene 13 añitos, de las multiples fotos que le he sacado puedo ver en su rostro, tanto la inocencia como un sueño, un deseo no realizado...














 La expresivida de su mirada me resulta insólita para una niña de su edad, quizás un poco desafiante. Curioso, pero muy bella














Ella resulta un tanto desconcertante; es así, tanto en su forma de expresarse como en su modo de actuar, lo mismo esta contenta que huraña, en fin.

miércoles, 2 de mayo de 2012




La encrucijada de la Muerte
Eddy M. García
     Las habitaciones más altas del palacio se contemplaban por encima de las nubes, y desde allí se podían ver a mucha distancia,  los valles, los ríos y todos los accidentes que presentaba el paisaje hasta el infinito.  La construcción poseía en su interior un inmenso salón con las más extrañas obras de arte, cada obra, escultura o cuadro reflejaba las distintas partes en que se podría dividir el infierno: personas sometidas a crueles torturas, gárgolas devorando mujeres, los bosques, los geiser  de fuego.  Todo era normal para el lugar; sin embargo, el hombre sentado en el alto trono se movía inquieto, pues a pesar de saber que la mayoría de los invitados habían llegado, el especial no acababa de hacer acto de presencia; debía asignarle una misión muy delicada; pues  dentro de unos días la Emperatriz cumpliría sus primeros mil años de estar reinando junto a él y su regalo sería exclusivo, pero muy exclusivo.  Por eso el invitado ausente era tan importante, sería el encargado, o mejor dicho, la encargada de buscar el obsequio.
    Observó a través de una de  las  grandes ventana el exterior y comprendió que pronto llegaría la media noche; pero ¡ay! de ella si no llegaba antes de las 12, y se puso a imaginar cual sería la más dolorosa tortura a que la sometería si faltaba a su invitación; pensando en todas esas cosas no se dio cuenta que alguien entraba al gran salón y no la vio hasta tenerla frente a él; aún siendo el emperador, al mirarla y ver la profundidad de aquellos ojos pardos se removió inquieto en el trono. Pensó: “en éste ser no existe la piedad, no tiene alma, no tiene conciencia.  Es la mejor delegada para lo que quiero”.
   Vestida de negro de pies a cabeza, nada más mostraba un rostro blanco en violento contraste con su negro vestuario, los ojos inquietos trataban de ocultar la perfidia de su alma, la perfilada nariz y los gruesos labios dejaban ver una desagradable sonrisa. El emperador de las sombras tenía ante sí a la más amada de sus subalternas: la Muerte.
–Hace rato que te espero y llegas tarde como es tu costumbre, entre todos mis subalternos eres la única que tienes la facultad de ponerme los pelos de punta –la mujer inclinó la cabeza y una leve sonrisa transformó su rostro.


–Mi señor me invitó a su fiesta a pesar de no ser del agrado de la Emperatriz, un motivo poderoso tendrá para ello.  ¿Puedo saberlo?
–Enseguida, tengo un encargo muy especial y no puedes fallar un minuto en el tiempo, debes ejecutarlo tal como te pido o pagarás dolorosamente las consecuencias; pero basta de charla, casi son las 12 de la noche y debo marcharme.  ¡Escucha!: el día primero del próximo mes, cuando el Sol deje paso a las primeras sombras de la noche, la emperatriz debe tener en su cama un varón de 15 a 20 años recién sacrificado, con la sangre aún caliente; pero ella lo quiere inmaculado.  ¡¿Entiendes?!
–Pero Señor… no digo ¡OH Dios!, porque tú, SATAN, eres mi amo; piensa, ya los niños nacen pecadores.  Como quieres que encuentre a una persona intachable de 15 años o más  y en solamente una semana.
–Tienes todo mi poder a tu disposición, utilízalo.  Ahora lárgate.
      Retrocedió la Muerte sin darle la espalda a SATANAS.  Con un pañuelo de fina seda negra cubrió su rostro, no quería mostrar su miedo a los demás invitados, pues los castigos de su amo eran horribles. Asustada, tan silenciosamente como llegó se marchó.
    Al día siguiente, muy temprano en la mañana, la Muerte se hospedo en un lujoso hotel de una ciudad cualquiera, no importa el nombre. Ya en su habitación se sentó en la cama con las piernas cruzadas. Delante de ella sitúo una bandeja y en ella tres velas negras, extrajo de la mochila una calavera y en el cráneo le colocó otra vela; las encendió todas, inclinó la cabeza, juntó las manos entre las piernas y empezó a invocar a todos los espíritus del infierno en nombre de su amo.  Las ventanas se cerraron, una leve brisa apagó las tres velas de la bandeja, solo la vela encima del cráneo humano quedó encendida.  La Muerte empezó a escuchar risitas, y se dio cuenta que la habitación estaba llena de los demonios convocados.
   –¡Silencio!  Escuchen: mañana han de encontrar un hombre de 15 años a 20, inmaculado, limpio, sin pecado, y comunicármelo inmediatamente.  Si no lo hallan, Satán les impondrá el castigo que corresponde. ¡Ahora, largo, a moverse!


Las cortinas se movieron, ventana y puerta se abrieron, silbó el aire al salir y la risa que se escuchó fue la de la dama de la oscuridad:
   –En caso de fracasar en misión tan absurda no estaré sola para padecer los castigos del amo.  Ahora debo cambiar mi imagen, me transformaré en una mujer que le haga palpitar el corazón al más duro de los hombres; trasformaré mi piel y la hare delicada, mis ojos inspiraran sueños primaverales, y les daré  a mis ojos  un delicado color azul celeste, mis cabellos lacios se moverán al compas de la más leve brisa y tendrán el color del trigo  maduro. Copiaré de Venus la forma de su cuerpo y les daré  dulzura a mis labios  cuando trasmitan el beso de la paz eterna.
    La Muerte sonrió y se quedó dormida, esa noche reinó la paz en la tierra: los cañones de la guerra enmudecieron, las carreteras fueron seguras y nadie derramó una lágrima por un ser querido.
  Transcurrieron 24 horas.
   La Muerte se movió inquieta, le restaban 6 días para cumplir su misión. Vestía elegantemente, con lo último de la moda: su vestido color vino dejaba ver las entradas de su senos medianos y firmes; ajustado en la cintura, abierto a un costado para mostrar sus muslos un poco más arriba de las rodillas, abanicó el aire con su cabellera lacia y sedosa. Se recostó en las almohadas, encendió un cigarrillo y las volutas de humo llegaron al cielo raso; las cortinas de la ventana se movieron dejando entrar un viento suave.  Se escuchó una risita conocida, y la distinguida dama tuvo la información precisa para proseguir su misión.
    En un bosque de de un lejano país, rodeado de altas montañas, vivía un ermitaño con su hijo de apenas tres años.  Al morir la madre el hombre se llevó el niño a vivir con él, alejado del resto del mundo. Comían lo que cazaban, lo que pescaban en la laguna cercana y de la cosecha de algunos productos.
     El niño al crecer en un ambiente sano, era bien proporcionado, y sin vello en la barba era hermoso como una mujer.  El joven, como acostumbraba hacer por las tardes, se fue a la charca; sentado en una roca, introdujo  las piernas en el agua y se entretuvo tirando piedras al centro del lago; pero al ver una silueta reflejada entre sus pies, el brazo permaneció en el aire, volvió la cabeza y se quedó mirando aquella visión. Cree  ver la imagen de la madre, una mujer igual a la foto que su padre guardaba en un libro, o acaso sería una de las hadas de los cuentos que le contaba su tata.  Se levantó, y no logró articular palabra.
   La muerte lo mira por dentro y le gusta, y por fuera le es agradable, le sonrió y pensó: “Disfrutaré a éste niño maravilloso; sin embargo, no puedo quitarle la inocencia, o Satanás podría colocar a otro de sus diablos en mi lugar, y yo iría a dar al aceite efervescente”.
–No tengas miedo, no te haré daño.  –Dijo la muerte.
– ¿Eres mi mamá?
–No.
– ¿Eres un hada?
–No.
– ¿Entonces, ¿Quién eres?
–Soy un regalo para ti  –y la Muerte se aproximo al adolescente de tal manera que sus senos le rozaron el pecho; embriagándolo con su aliento suave y su perfume.   
–Antes de decirte quién soy ¿me dejas sentar a tu lado?
– ¡Oh!  Claro.
– ¿Cómo te llamas?
–Me dicen Honey.
Y la Reina de las Sombras se preguntó: “serás dulce como tu nombre”.  Ella ocupó un lugar en la roca junto Honey, hablaron, rieron y contemplaron juntos el ocaso del día.  
 –¿Volverás aquí mañana? – pregunta la Muerte sin deseos de marcharse.
–Todos los días tiro piedras y pesco en estas aguas; pero si  vienes no faltaría por nada del mundo.
    Rápido, cual vuelo de águila tras su presa, así pasó el tiempo. Nadaron juntos, corrieron entre los árboles, descansaron sobre la verde hierba y dejaron que sus cuerpos se rozaran, los labios de la Reina de la Noche estuvieron a punto de besar al joven y de que la historia terminara con el beso de la muerte. Sin embargo, se contuvo.  Beso la Muerte sus propios dedos y los puso en los labios del muchacho.  Y como siempre hacia al llegar las 12 de la noche, ella se marchó.
    Viajó la Muerte por el mundo explotando bombas, provocando terremotos, tormentas...  Una noche, a miles de kilómetros del lugar donde se bañara con Honey, después de ejecutar su trabajo y enviarle a Satanás distintas almas, todas pecadoras,  descansando en un lujoso hotel, la Dama Eterna abrió un pequeño cofre y tomó un calendario,  al mirarlo: ¡Sorpresa! era el día primero, aniversario de boda de la Emperatriz del Infierno.  Pronto reclamaría su alimento preferido y el plato fuerte aún está durmiendo en un intrincado lugar de Brasil.  Invocó nuevamente el poder de Satanás y se desplazo en el tiempo como nunca antes lo hizo, pues en breves minutos se  cumpliría el plazo para realizar la misión. 
   Segundos después entraba en la cabaña del ermitaño y su hijo.  En una rústica cama, acolchonada con hierba, dormía plácidamente Honey. La Muerte se detuvo a mirarlo, lo contempló dormido, con los cabellos sueltos, sus ojos cerrados,  la conciencia tranquila y le pareció un ángel del paraíso.
     Lo vio hermoso y una sonrisa de placer se dibujó en su rostro.  Se inclinó, volteó cuidadosamente el rostro del joven, sostuvo su cara. Con una ternura que no conocía, unió su boca a la del muchacho, y se separó lentamente.  Al sentir el roce del beso, Honey, abrió lentamente los ojos y le sonrió a la Muerte.  La Reina de las Sombras sintió un miedo desconocido; él, debía haber muerto.  Ahora no sabía si reír o llorar.
–¿Cómo es posible que estés vivo?  Te he besado y  mis besos son la muerte, nadie jamás ha sobrevivido a ellos
–¿De qué  hablas?,  solo he sentido un  placer más agradable que bañarse en la charca, y la caricia más dulce de mi vida, soy feliz y te quiero, tanto, tanto…
    La Muerte deja de sonreír y comprende que ha cometido un error mortal; dejó penetrar el amor a  su alma, y aunque sabe que ahora, Satanás, le cobrará su error no se arrepiente; pero le parece escuchar a la compañera de Satanás maldiciendo y  cree verla echándole leña al fuego, donde  la Muerte, la preferida del DIABLO, estará sumergida en una inmensa caldera con aceite hirviente.  Quizás por los próximos mil años.
  Allá, en el infierno, la Emperatriz busca el regalo por su aniversario de boda y no lo encuentra; Satanás se tapó los oídos, pues la voz de la reina retumba en el infierno y el Diablo siente deseos de ir al paraíso antes que seguirla escuchándola:
– ¿Dónde está lo que me prometiste? –Relámpagos, truenos, aire ciclónico, sapos, culebras y más culebras y más sapos, salen de la boca de la siniestra soberana.
   

   

jueves, 19 de abril de 2012

Filman en la Villa Blanca historias para largometraje Gibaras

Niños miembros de un cine-club de la Villa Balnca
 filman una de las 15 historias para el
 largometraje. Foto: Amauris Betancourt
La belleza natural de la ciudad costera de Gibara, al norte de la provincia de Holguín, continúa en la mirada permanente de artistas y realizadores de las más diversas manifestaciones del arte y fruto del Festival Internacional de Cine Pobre se filman en la Villa Blanca 15 cortos para la película Gibaras, con la cual se rinde homenaje a Humberto Solás, creador de la cita cultural, y al pueblo de esta localidad.


Daniel Arévalo, director de uno de ellos, escribió su guión sin nunca visitar Gibara y ha quedado impresionado porque todas las locaciones de la ciudad son aplicables a las historias que narra, incluso las valora de mejores, sobre todo las calles, los portales, el mar y las embarcaciones, entre tanta riqueza natural y espiritual.

Muy contenta de regresar a Gibara después de 14 años está Neysi Delgado Rodríguez, productora del largometraje, quien emocionada reconoce los valores de los habitantes de esta villa, como la disciplina, cooperación y su magia encantadora que atrapa a quienes con escasos recursos hacen cine con el corazón y por amor.

El proyecto Adonis, del director Eliécer Pérez Angueira, obtuvo premio de Guión en el Festival de Costa Rica y fue uno de los primeros cuentos que se filmó en Gibara con los reconocidos actores Jorge Feria, Alejandro Buet y la gibareña Ana Julia Cheng, entre otros.

La filmación en estos momentos de la película Gibaras reconforta el esfuerzo de un pueblo que hace varios años acogió la noble idea de ser escenario del Festival Internacional de Cine Pobre, como lo soñó el cineasta Humberto Solás. En los residentes de esta ciudad crece el empeño de que Gibara continúe siendo la capital de un cine renovador y comprometido con su tiempo. /Por: Martha maría y Argeo Martínez /www.radioangulo.cu